miércoles, 1 de julio de 2009

Reverendo Willis Collins Hoover Kurt



Primeramente quisiera decir que también es el origen de avivamiento del Espíritu Santo en nuestro país. Y no puedo dejar pasar ni decir que este avivamiento esta ligado estrechamente con el ministerio del pastor Willis Hoover Collins, uno de los misioneros enviados por William Taylor

El 20 de julio de 1858, en Freeport, Illinois, EEUU, nació el reverendo Willis Collins Hoover Kurt. Fue miembro activo de la Iglesia Metodista Episcopal. Estudió medicina en Chicago graduándose en 1884, a los 25 años de edad. Ejerció su profesión durante unos años pero sintiendo el llamado de Dios a su servicio, dejó su carrera para ofrecerse como voluntario a la misión del predicador William Taylor. Por motivos de la obra del Señor en 1889, es trasladado a un país lejano y desconocido: Chile, al que acudió entendiendo que se trataba de la voluntad de Dios. Trabajó en este lugar como profesor en el colegio Inglés de Iquique.El Año 1902, siempre en la Iglesia Metodista Episcopal, es llamado a reemplazar al pastor E.E. Wilson en la dirección de la Iglesia de Valparaíso. El pastor Hoover comenzó su ministerio en aquella ciudad. Al aceptar esta responsabilidad quedó privado de toda remuneración y beneficio material y desde entonces empezó a vivir por fe esperando solo en el socorro del Altísimo. En el terremoto de 1906 el templo de esta Iglesia en Valparaíso fue derrumbado, pero el Señor permitió que se reconstruyera en ocho meses, llegando a ser el templo con mayor congregación del país.

Derramamiento del Espíritu Santo

En 1907 la esposa de nuestro pastor Hoover recibe noticias de un avivamiento espiritual que se estaba produciendo en África, cartas le relataban detalles de estas manifestaciones del Espíritu Santo en un hogar de niñas en Kedgaon, India. Este hecho conmovió a nuestro reverendo Hoover quién estaba convencido de que el Dios que estaba realizando maravillas tan lejos de Chile las podía hacer también en este país.
Tras las noticias de todo el Mundo de la manifestación del Espíritu Santo. Los miembros de la Iglesia en Valparaíso comenzaron una campaña de oración.
Cada día a partir de la 5 de la tarde se reunían a orar pidiendo este avivamiento encabezados por el Rev Hoover, hasta que se empezó a hacerse presente, en forma paulatina, en un número creciente idiomas extraños, llantos, risas, cantos, sueños, visiones, sanidades, y por sobre todo, arrepentimiento, confesión de pecados y plena entrega a la voluntad de Dios. el Señor empezó a contestar el clamor de su pueblo, y aunque no existen antecedentes certeros del día en que Dios derramó su poder sobre su Iglesia, en uno de sus libros el pastor Hoover menciona el día 4 de julio de 1909 como un día en que ya se producían manifestaciones directas del Espíritu Santo. La congregación se sentía impulsada a comunicar lo que experimentaban y salían a las calles a pregonar a toda voz el Evangelio".

Apartamiento de la Iglesia Metodista Episcopal Nacimiento de la Iglesia Metodista Pentecostal
En un marco de extrema reverencia, solemnidad y disciplina, la amada Iglesia Metodista Episcopal, vio alterada su línea doctrinal con las manifestaciones que los hermanos de la Iglesia en Valparaíso tenían frecuentemente durante sus reuniones. Nuestro pastor Hoover explicó la situación a sus superiores los cuales no comprendieron ni aceptaron estas manifestaciones como obra de Dios, sino como conductas inapropiadas, que no correspondían a la imagen de su Iglesia. Los pastores instruyeron al reverendo Hoover para que diera fin al tipo de reuniones que tenían en Valparaíso, específicamente a las "manifestaciones desordenadas" de los hermanos. W. Hoover no pudo negarse a la manifestación del Espíritu Santo y al comprender que no sería aceptado en su Iglesia, decide renunciar a ella. El día 17 de Abril de 1910 lee su carta de renuncia ante la congregación, dejando en claro que no se separaba de las enseñanzas de Wesley ni del metodismo, sino sencillamente de que el gobierno de la Iglesia fuese por conciencia humana. Pero no fueron pocos los que sintieron la presencia del Señor, algunos por curiosidad se acercaron a la Iglesia de Valparaíso, otros por la invitación de sus miembros, algunos instados directamente por el Señor y otros tantos que escucharon en las predicaciones a la calle lo que sucedía. Todos formaron un grupo no pequeño de hermanos que creyeron, aceptaron y experimentaron el avivamiento espiritual en sus vidas logrando comprender el poder del Espíritu Santo de Dios. Los hermanos de Santiago pidieron a nuestro Pastor Hoover que los representara como Iglesia, que fuera su Superintendente. El reverendo aceptó pero pidió que el nombre de la nueva Iglesia fuese similar al de aquella que dejaban, para dejar en claro que la división no obedecía a tendencias extranjeras; su nombre fue: Iglesia Metodista Pentecostal. En una de sus primeras reuniones, como pastor de esta nueva Iglesia, sus palabras fueron las siguientes: "La Iglesia Metodista Pentecostal se encuentra organizada en debida forma y lista para llevar adelante la gran obra de su divina cabeza: Jesús; en la manera y el espíritu en que la llevó adelante Juan Wesley". En ese momento en el país habían tres Iglesias, en Valparaíso en la calle Olivares dirigida por Mr. Hoover, en Santiago la Primera en calle Jotabeche a cargo del hermano Faustino Contreras y la Segunda en Avenida Matta dirigida por el pastor Víctor Pavez Toro. En el año 1929 la Iglesia Metodista Pentecostal adquiere personalidad jurídica. Existen dos versiones del título bajo el cual se obtuvo la personería jurídica, la primera versión dice que fue: "Iglesia Metodista Pentecostal de Chile"; y la segunda versión dice que fue: "Asociación de
los apoderados de las Iglesias Metodistas Pentecostales de Chile".
Con el correr de los años el Señor bendijo la Iglesia Metodista Pentecostal principalmente en almas salvadas y también en templos, donde se adoraba a Dios y se predicaba su Palabra.

Lamentablemente se comenzaron a producir algunos problemas a nivel pastoral dentro de la Iglesia, ya que un grupo de ellos encabezado por el pastor Manuel Umaña, pensaron que era tiempo de que nuestro superintendente Hoover dejara el ministerio y le solicitaron la renuncia como pastor y superintendente. En reconocimiento a sus años de servicio al Señor le ofrecieron una pensión de retiro. El reverendo Hoover no aceptó y planteando su posición fue apoyado por ocho pastores entre los cuales se destacan los pastores Guillermo Castillo y Víctor Pavez (de Sargento Aldea, Iglesia más numerosa después del templo matriz). La Iglesia Metodista Pentecostal estaba dividida. En este proceso se produjo un juicio legal, el cual ascendió a la Corte de Apelaciones. El pastor Hoover no tenía recursos para defenderse legalmente y finalmente la Corte de Apelaciones falló a favor de la Iglesia Metodista Pentecostal representado por el pastor Manuel Umaña. La congregación que apoyaba al pastor Hoover, abandonó el templo matriz para constituirse en asamblea en la casa del pastor Víctor Pavez produciéndose en el año 1932 la división definitiva de la Iglesia. Nació así la Iglesia Evangélica Pentecostal con personalidad jurídica 2424 del año 1940 a la cabeza del pastor Willis Hoover. Posteriormente ambas corporaciones firmaron un acuerdo ante el notario público Sr. Hurtado el 9 de Noviembre de 1943 finalizando la discusión legal con el compromiso de que la Iglesia Evangélica Pentecostal cancelara una parte de los gastos del juicio que duró ocho años entre las Iglesias. Al finalizar las gestiones las iglesias quedaron completamente independientes y sin ligaduras.

Los años comienzan a pasar y a minar su vida, y un día con profunda nostalgia miraba hacia el espejo, observando su rostro surcado con las huellas de los muchos años y habló para sí, diciendo: “¡Qué viejo estoy! y en medio de su profunda pena le responde el divino espíritu: “Sí, y todos estos años llenos de mi gloria”. En seguida prorrumpe en incontenibles Aleluyas, regocijándose en su amado Jesús y glorioso Salvador.

Comprendiendo que sus años declinaban y pensando en la elección de su sucesor, inspirado por Dios solicita en las conferencias realizadas en la Iglesia en Linares en el año 1935 un ayudante, siendo éste el amado Pastor Guillermo Castillo.

Llega la madrugada del día miércoles 27 de mayo de 1936 y sus labios llamaban repetidamente en inglés el nombre de ¡Jesús, Jesús! y su corazón valiente dejó de latir.

“Sus restos mortales descansan en medio de frondosos árboles en el cuartel alemán del Cementerio de Valparaíso. Murió el gran patriarca del Pentecostalismo chileno y hoy día, todas las denominaciones miran hacia él, y le reconocen como el gran fundador de esta obra en Chile”.

“Quien te vio noble anciano de rubia cabellera; y escuchó tu palabra de convicción profunda, y miró en tus ojos de mirar sereno, una calma infinita que todo lo inunda, comprendió de inmediato, como luz verdadera, la dulce doctrina de Jesús el Nazareno.”

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